Desde el minuto 6 me atrapó al plantear el primer problema legal al que se enfrenta la historia: la creación de un tribunal ex profeso; algo no tan fácil en términos legales. Luego nos plantea su segundo problema jurídico: lograr imputar a Göring por el genocidio de los campos concentración. De forma sencilla nos explica por qué son problemas legales.
Luego nos plantea sus problemas políticos: el juicio puede ser un escaparate que dé una proyección no deseada para los nazis. Aquí ya vemos el peso que cae sobre el juez Robert Jackson, encargado de las acusaciones.
Y luego nos plantea otro problema psicológico: los probables suicidios de los acusados, con lo cual perdería su razón de ser de los juicios. De este problema es que surge el psiquiatra interpretado por Rami Malek
Una película interesante, desde varias ópticas, entretenida, y sostenida por la carismática actuación de Russell Crowe. Una película sobre la astucia de los malvados, y sobre la importancia del trabajo multidisciplinario para combatir las injusticias, o la maldad.
Como abogado, me llama la atención como Göring pretende evadir su responsabilidad con un tecnicismo, lo cual evita el abogado inglés, Sir David Fyfe, al confrontar la realidad histórica con los tecnicismos legales. Como abogado creo que no deben usarse los tecnicismos para liberar de responsabilidad a los responsables.
No menos importante, y esto se ve hasta el final, es el intérprete de los acusados, que cobra peso en la trama al convertirse en la antítesis de Göring, con lo que, creo yo, termina por ser el personaje de más peso emocional de toda la trama, y, si entendí bien al director, el verdadero protagonista de la obra.
Si bien la película nos narra hechos posteriores a la guerra, a lo largo de toda la película nos va repitiendo que esto no se trata de contar hechos históricos, sino enseñar a la posteridad que corremos el riesgo de que se vuelvan a repetir masacres como las de los nazis. Y como explica el psiquiatra al final: el mal camina entre nosotros, sólo que quizás con un rostro más amable. En este sentido, la película es oportuna, dados los tiempos de polarización que vivimos a nivel mundial. Por lo que esta película sobrepasa a su narrativa histórica para ser una fotografía atemporal de la maldad, y un llamado a estar alertas: la escena en la que el traductor va con el psiquiatra para pedirle que ayude a vencer a Göring